Los fantasmas del Parque

    

 

Sepan aquellos que no están al corriente que ese Parque del que estoy hablando fue, ese lugar donde nuestro querido y viejo Artigas, fue declarado Jefe de los Orientales. Gesta magna de la historia, pero por sobre todo gesta magna de NUESTRA HISTORIA. Identificada por banderas de tres colores que flameaban por todas partes. Con el blanco, el azul y el grana llenando el espacio y el tiempo. Identificada por la fé y la dignidad de esos patriotas que más que por Uruguay (que de hecho aun era utopía), luchaban por tener unas Provincias Unidas, y seguir a su jefe contra cualquier ejemplo de soberbia y despotismo que se les cruzara por delante.

Sepan entonces, que eso que se llamaba La Chacra de la Paraguaya, es el bastión de inicio de nuestro sentimiento de orientalidad, que cuanto más lejos nos encontremos del paisito, más fuerte y más grande se nos hace cada día.-

Como no creo que todas sean casuales casualidades, allá por el 1900, más precisamente un 25 de Mayo, se inaugura por allí un campo de deportes. Sí; un campo de fútbol, más precisamente y con todo lo que eso significa para quienes nacimos y aprendimos que todo cuanto sucedía en el mundo, sucedía siempre allí dentro. Donde héroes y villanos se veían las caras y se batían a duelo dentro de esas 4 líneas. Allí, donde no existían fuerzas sobrenaturales ni cotizaciones de bolsa, ni crisis, ni diferencias de clase, ni dioses propios o extraños. Solo eran 11 contra 11 y una pelota en el medio.

El partido lo disputaron 2 equipos que se llamaban el Deutscher Fussball Klub y el Central Uruguay Railway Cricket Club. Este último, más conocido luego como CURCC y sobre el que algunos, pretendiendo inventarse una historia que no tenían, intentaron luego demostrar que eran lo mismo que una entidad que no existiría hasta 15 años después, el C.A.Peñarol. Y bueno, solo es cuestión de repetir mentiras, dijeron. Al final siempre se convierten en verdades…..

Como les decía, no existen las casuales casualidades,  y por eso un lugar tan cargado de historias, tan lleno de orientalidades no podía quedar en manos de unos “gringos” que poco sabían de nuestra idiosincracia y menos sabían de ellos, los que ya se habían hecho dueños de ese espacio. Ellos ya no admitían más que esos 3 gloriosos e inmaculados colores. Solo era el rojo, solo el azul y solo el blanco.

Ya en 1901 el Club Nacional de Futbol, primer club criollo de toda América, juega su segundo campeonato uruguayo, pero ya en su casa, el Gran Parque Central. Ya los fantasmas del Parque asistían religiosamente a cada jornada.  A sus citas con la gloria!!!! Contra todo y contra todos, allí estaban, haciendo flamear al viento las banderas tricolores. Las mismas de Artigas, las mismas del Club Nacional, las mismas de su orgullo!!!!

Como la gloria no se inventa, sino que simplemente se logra, se vive y se conquista; allá por 1918 y luego de muchas jornadas inolvidables y luego grandes horas vividas, este fue el lugar de otra gesta insólita. Algo inexplicable e incomprensible para quien no haya tenido la posibilidad de sentir lo que se transmite a través de transfusiones de historia y de sangre. Fue un tal Abdón; casualmente Porte de apellido, quien con ese porte fue capaz de percibir en cada fibra de su cuerpo el orgullo lo que era ser jugador y fanático de Nacional, de lo que significaba vestir esa camiseta, de darlo todo y más de lo que humanamente se puede, más de lo que dan las fuerzas. O tal vez era simplemente porque era un Oriental de pura cepa. Y allí estaba; contra todo y contra todos, tal vez ya se había cruzado con ellos; que se yo…..

Dicen las crónicas de la época que cuando salió la bala, el Parque estaba vacío. Era muy temprano a la mañana. Sin embargo, algunos vecinos de la zona comentan que se despertaron sobresaltados por un gran grito de goooooolllll!!!!! Otros, dicen que luego, a los pocos minutos, se vieron a miles y miles que salían del Parque, con sus banderas flameando y con un grito en la garganta. Eran cientos, eran miles, y se desvanecían en la bruma de la madrugada. Por donde  hoy es Jaime Cibils (Camino Cibils en esos tiempos ) y por Comandante Braga, hacia 8 de Octubre; por el Camino Urquiza y por Carlos Anaya.

Cuentan que vieron a alguien llevado en andas por esa multitud y revoleando al viento una camisa blanca con un bolsillo. Pero nadie lo pudo identificar.-

Corría 1923 y Uruguay tenía que organizar la Copa América de ese año. Un incendio, acabó con las estructuras de madera del Parque. Pero insólitamente a los pocos meses y todavía a tiempo para recibir a todos los países de América, allí estaba nuevamente de pie. Allí se jugaron todos los partidos de ese sudamericano. Las crónicas de la época mencionan que durante las noches, se sentían extraños ruidos que provenían del interior del predio. Las tareas avanzaron más rápido de lo que era imaginable esperar. Una vez más, hubo quienes volvieron a jurar y perjurar que cuando entraba la noche y se apagaban las luces, se escuchaban voces, se sentía el golpe de mazas y martillos. Se escuchaban cantos y alguien que se atrevió a treparse, desde el viejo Molino vió como ellos, jugaban un picadito en los descansos.-

El  13 de Julio de 1930, allí mismo y al mismo tiempo que en otro predio que ya no existe y que quedaba por Pocitos, se disputa el primer partido de la Historia de los Mundiales de Fútbol. Sin embargo, el Gran Parque Central, hasta ese momento el mayor escenario deportivo del Uruguay, cedía su trono al Estadio Centenario de Montevideo. Esto no sería más que una anécdota menor, ya que el Estadio Centenario fue una obra municipal y digna del Uruguay pujante y vigoroso de aquellos tiempos, sino fuera que hubo quienes se olvidaron de las glorias vividas, se olvidaron de quienes allí vivían, y creyeron que como los “okupas” del futbol uruguayo se intentaban apoderar de lo que no era suyo para inventarse una nueva historia;  Nacional debía intervenir en ese juego y compartir ese espacio. Pero el que no era el suyo.


Así, y poco a poco el Parque se fue quedando vacío, se fue poniendo mustio, viejo y decrépito, se fue quedando relegado a sufrir la piqueta fatal del progreso y solo destinado a partidos de entrenamiento y de segunda categoría, lejos de sus viejos períodos de gloria. Se fue quedando incluso destinado a que clubes de 2da. Categoría jugaran allí de locales, por unos pocos pesos a cambio.

Se fue quedando solo con sus viejos fantasmas, que allí seguían, pero que ya no iban a descansar en paz hasta que la historia no volviera a poner las cosas en su sitio.-

Yo nací por allí cerca, en la calle Jaime Cibils (al 2571 Ap. 3 para ser más preciso) y casi en frente al Parque Central, en el año 1961. Por supuesto que no sabía en ese momento todo lo que ese monumento representaba. Simplemente aprendí que era mi casa y que de allí entraba y salía cuando quería. Todos los días, rumbo a mi Escuela, la Nro. 77, la Edmundo D’Amicis (o la Costa Rica para los que iban por la tarde); caminaba por Carlos Anaya, rumbo a Estero Bellaco pasando frente al Templo Sagrado. Probablemente no me crean, pero les juro que cuando miraba hacia arriba, hacia la parte superior de la tribuna José María Delgado, siempre veía allí arriba mucha gente. Siempre veía banderas y algunos rostros extraños que desde allí,  parecía que me preguntaban algo así como, “Cuando….? “

Me hice amigo de un personaje de bigote espeso y que andaba siempre como con un pañuelo medio ensangrentado en la cabeza. Me contó que se llamaba Atilio. Que era argentino de nacimiento y que había nacido en Junín. Pero que se había quedado a vivir en el Parque porqué allí aprendió que el tiempo y el espacio no existían. Porqué allí aprendió que los límites físicos no existían y podía quedarse colgado del aire en cada salto. Que mientras los humanos caían producto de la gravedad, el podía permanecer allí, suspendido, hasta que llegaba la bola puesta en centro por un tal Porta ó por un tal Zapirain y que él solo girando vigorosamente el cuello y con la sien la clavaba en un ángulo.

 

  • -          Cuál es su secreto le pregunté?
  • -          Ninguno, me dijo. Es que cuando salto, siempre aparece el Hector, el Scarone y me sostiene el aire
  • -          Quién es ese Scarone? perdone mi ignorancia le volví a preguntar….
  • -          Es una larga historia… Pero ya lo entenderás!!!!
  • -          Pero que hacen por aquí? Que están esperando?
  • -          Queremos jugar de nuevo, volver a ser titulares, salir otra vez la cancha. Estamos muy bien de forma eh? Incluso hay un veterano, un tal “Perucho” con el que nos peleamos el puesto todos los días, jeeeee…..
  • -          Pero es que Nacional ya no juega más aquí, ya le queda chico. Siempre jugamos en el Estadio Centenario le dije!!!!
  • -          Es que cuando vuelvan…..  Si vuelven estaremos todos juntos de nuevo me dijo!!!!

 

Les juro que no entendí muy bien de que me hablaba, pero me caía muy bien ese argentino!!!!!

Allí conocí a mis primeros héroes futbolísticos, al negro “Cococho” habitual presencia del “Bar Parque Central”, a Celio Taveira Filho, al “Mudo” Montero Castillo, Roberto Sosa, Manicera, Urruzmendi,  Oyarbide, Escalada. Aprendí a gozar con cada victoria y a sufrir hasta el llanto con cada derrota. Fui feliz hasta el éxtasis con aquel equipo que puedo aun recitar de memoria: Manga, Ubiña, Ancheta, Masnik y Mugica, Montero, Espárrago y Maneiro, Cubilla, Artime y Morales. Allí los veía cada vez que podía; en el Parque, porque ellos venían a mi casa casi todos los días. Me hice habitué de los partidos de inferiores donde aprendí a disfrutar de los malabarismos de José María Muniz, de J.R., de la polivalencia del “Polilla” De los Santos y la  categoría y solvencia de Alfonso Darío Pereira. Pasamos tiempos difíciles, porque iba siempre al Centenario y empecé a darme cuenta que aquel no era nuestro lugar. Empecé a entender aquellas preguntas de esas personas que no conocía pero que siempre rondaban por el Parque.

Un día, luego de jugar un partido en la cancha de baby fútbol que daba a la calle Urquiza y mientras me volvía a mi casa, me crucé con un tal Reyes. Por lo menos así me dijo que se llamaba.

 

  • -          Yo les inflo las pelotas cada vez que ellos vienen a jugar…..
  • -          A quién? le pregunté……
  • -          A ellos……
  • -          Quienes son ellos? Insistí…….
  • -          Ellos, bueno, modestamente, nosotros, me dijo. Somos los fantasmas del Parque. Bueno para mí no somos fantasmas. O ellos por lo menos. No son fantasmas, son magos, son ilusionistas del balón. Yo, como nunca fui demasiado dotado para esto, me conformé con quedarme por aquí, a un costado, a su lado, alentando y dando ánimo cuando corresponde.
  • -          Cómo?
  • -          Sí, yo soy el hincha Nro. 1, el primero de todos, del bolso!!!!!
  • -          Eres el primer hincha de la historia del fútbol mundial y estás aquí?
  • -          Sí, me dijo y aquí voy a estar siempre porqué soy el primero y el mejor, modestia aparte. Hincha del mejor equipo del mundo!!!!

 

Hoy, las circunstancias de la vida, me han traído a Madrid y desde aquí, sigo cada día y cada etapa de la reconstrucción del Parque, de mi casa, de nuestra casa, la de todos los nacionalófilos de corazón. Hoy me empieza a quedar claro que ya no somos locatarios en el Centenario. He notado que ya vamos poco al Centenario, porque nos hemos dado cuenta de que es casa ajena y saben qué? Estoy feliz!!!!

Porque cuando vuelva a mi querido país, y vuelva a pisar nuevamente mi casa; cuando vuelva a encontrarme con el argentino del bigote, me lo voy a encontrar feliz!!!! Probablemente me cuente de que ahora está entrenando con ellos el “Oreja”, un pibe nuevo pero que tiene grandes condiciones y que apunta para grandes cosas!!!!

Por eso, quiero decirles que cuando vayan al Parque de aquí en más, no se sorprendan de que cuando el “Popi” no llegue a una pelota que se va colgar en el rincón de las arañas, les parezca que aparece una mano de la nada y la manda al corner. Es un tal Aníbal y que está para jugar de titular en cualquier equipo del mundo!!!!!

Que cuando haya un tumulto en la mitad de la cancha donde no puede ni verse donde está la pelota, de repente aparezcan 3 gambetas y un pase al vacío de un tal Walter Gómez para otro señor de bigote que se llama Schubert y que va y viene por la banda como los mejores laterales de ida y vuelta que se puedan ver en estos días.

 Que si falta un minuto y vamos empatando, cuando se eleve el Cacique Medina vean que se queda suspendido en el aire unos segundo más que el resto de los mortales y la clava en un ángulo!!!!! Es que el viejo Atilio, el del bigote espeso, lo estará llevando en volandas entre todos sus rivales por el medio del área penal!!!!

Sí señores, no se asombren si se encuentran con un tal Reyes saltando a vuestro lado en la Talud Abdón Porte!!!!!

Pregúntenle y les dirá con orgullo que él es el primer hincha de la historia. El qué hizo que existiera esa palabra: “Hincha!!!”

Entonces señores, no se asombren si se encuentran con ellos.

Sé que ahora ya van a por ganar una nueva Copa Libertadores, pero la quieren en casa. En nuestra propia casa!!!!

En el Gran Parque Central!!!!

Y no en otro sitio!!!!

Sí señores, a todos nosotros, los bolsos del mundo; no se asombren por nada, solo crean; y hagamos lo imposible, para que los fantasmas del Parque la sigan descosiendo en paz!!!!